VIH y sida

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  • Las estadísticas del sida son alarmantes. Desde el año 2000, más de 38 millones de personas se han infectado por el VIH y 25 millones han fallecido por enfermedades relacionadas con el sida. El sida es una de las principales causas de muerte en todo el mundo; de hecho, es LA principal causa de muerte en mujeres en edad reproductiva en países de ingresos bajos y medianos.

    Sin embargo, existe una cifra que es aún más alarmante. De los 37 millones de personas que se estima que viven con el VIH, 19 millones no conocen su estado serológico con respecto al virus. En otras palabras, una de cada dos personas que viven con el VIH no sabe que es seropositiva, y por lo tanto no recibe tratamiento.

    La mayoría de las nuevas infecciones se produce a través de personas que no conocen su estado serológico. Saberlo y acceder al tratamiento puede mejorar de forma inmediata su salud y reducir el riesgo de futuras transmisiones.

  • Quince millones de personas reciben tratamiento para el VIH en todo el mundo, de las cuales 8,1 millones lo hacen a través de programas financiados por el Fondo Mundial. Actualmente, el sida ya no es una sentencia de muerte: con una atención médica adecuada, una persona seropositiva puede vivir los mismos años que una persona no infectada.

    El tratamiento para el VIH consiste en antirretrovirales, un tipo de medicación que impide que el virus se replique dentro del organismo y ayuda a prevenir el colapso del sistema inmunitario. Los antirretrovirales tienen otra ventaja: además de servir como tratamiento, ayudan a prevenir la transmisión del virus. Diversos estudios han demostrado que las personas que reciben terapia antirretroviral reducen en un 97% las probabilidades de transmitir el virus.

  • Hay cuatro vías a través de las cuales el VIH se puede propagar de una persona a otra:

    • Mediante sangre o productos sanguíneos infectados
    • Mediante agujas, jeringuillas u otro equipo de inyección contaminados
    • Mediante el intercambio de fluidos corporales como el que se produce durante  las relaciones sexuales
    • Mediante el embarazo, el parto o la lactancia.

    Ningún costo y un enorme beneficio: una vida salvada

    Leiyoeung Tai, de 48 años, se gana la vida a duras penas vendiendo botellas de agua y latas usadas en Phnom Penh (Camboya). Cuando descubrió que era seropositivo, ya estaba gravemente enfermo, pero necesitaba seguir trabajando para sobrevivir. Pagar los medicamentos estaba fuera de su alcance. Afortunadamente, Tai pudo acceder al tratamiento de forma gratuita gracias a un programa financiado por el Fondo Mundial. Ha recuperado las fuerzas y ya no le preocupa que el virus le impida ganarse la vida.

  • Hacer frente al sida

    Para hacer frente al sida lo primero es hablar. Hablar sobre la enfermedad, sobre cómo prevenirla, sobre aquellos que viven con ella… y sobre sexo. Es cierto que esto no es fácil en ninguna sociedad. Pero no hablar sobre el sida contribuye a que aumenten el miedo y los prejuicios.

    Debido a la estigmatización que rodea a la enfermedad y a aquellos que viven con el VIH, muchas personas carecen de conocimientos básicos sobre la afección. Incluso cuando poseen ciertos conocimientos, tienen miedo de realizarse las pruebas. La estigmatización y la discriminación también impiden que las personas accedan a los servicios de salud, lo que significa que no solo no se benefician del tratamiento, sino que también siguen propagando la enfermedad.

    "Debemos seguir hablando abiertamente sobre el sida. No conseguiremos progresar siendo tímidos, evitando hacer frente a hechos desagradables o prejuzgando a otros seres humanos. En el despiadado mundo del sida, no hay un ellos y un nosotros… Y en ese mundo, el silencio significa muerte."
    Kofi Annan, ex Secretario General de las Naciones Unidas
  • Educación

    Prevenir la propagación del VIH comienza con la educación, la mejor herramienta para luchar contra la estigmatización y la discriminación. Educar al público mediante campañas de sensibilización y el intercambio de conocimientos cara a cara ha demostrado ser una medida efectiva. En muchos países, la educación sobre el sida no solo está integrada en los programas escolares, sino que además va acompañada de asesoramiento entre iguales, como jóvenes que han sido formados para compartir información con otros jóvenes.

    Las iniciativas educativas también se centran en la promoción del cambio de comportamiento, como la reducción del número de parejas sexuales, un mayor uso del preservativo o el retraso del inicio de la actividad sexual.

    La educación también desempeña un papel clave en otro sentido. En todo el mundo, las mujeres jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años son las más vulnerables contraer el VIH. Las tasas de infección en chicas adolescentes y mujeres jóvenes duplican a las de los varones del mismo grupo de edad. Sin embargo, la educación tiene repercusión: existen pruebas sólidas que demuestran que mantener a las jóvenes adolescentes en la escuela reduce los índices de infección por el VIH.

  • Prevención

    La educación desempeña un papel fundamental en la prevención del VIH, pero las estrategias diseñadas para la prevención resultan más eficaces cuando se utiliza una combinación de herramientas e intervenciones. Un buen ejemplo de ello es el paquete de intervenciones de reducción de daños para la prevención del VIH en las personas que se inyectan drogas. Este paquete incluye intervenciones tales como programas de agujas y jeringuillas, terapia de sustitución de opiáceos, acceso a los preservativos, prevención de sobredosis, atención y tratamiento del VIH, y  asesoramiento y pruebas del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, entre otras.

    Los preservativos, cuando se los utiliza de manera adecuada y sistemática, son una herramienta para la prevención del VIH sumamente fiable y cuenta con el beneficio añadido de evitar los embarazos no deseados  y otras infecciones de transmisión sexual.

    Una de las estrategias de prevención más eficaces e impactantes es la prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH, denominada a menudo como PTMI. Trabajando estrechamente como  las comunidades con el propósito de asegurar que todas las mujeres embarazadas reciban una atención prenatal adecuada, pruebas del VIH y tratamiento antirretroviral cuando sean necesarios, con la plena participación de sus asociados, como así también el apoyo después del nacimiento, nos acercamos a una generación libre del sida.

  • Poblaciones clave

    La información recopilada durante la última década sugiere que las poblaciones clave– tales como hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, personas transgénero, trabajadores sexuales y personas que se inyectan drogas, entre otras – están afectadas de manera desproporcionada por el VIH. Al mismo tiempo, son las poblaciones que tienen menos probabilidades de acceder a los servicios de salud, ya sea porque son objeto de discriminación por parte de los proveedores de asistencia de salud o las autoridades de orden público o simplemente porque los servicios no están disponibles.

    Las pruebas demuestran asimismo que las leyes o políticas punitivas  también impiden el acceso a los servicios de salud, impidiendo así que estas poblaciones reciban información, tratamiento y atención. 

    Si bien el acceso a servicios integrales para el VIH continúa expandiéndose a nivel mundial, acabar con la epidemia del VIH exigirá un enfoque específico, asegurando que las inversiones se orienten hacia aquellas intervenciones basadas en los derechos humanos y que sean las más eficaces para cada población, entorno geográfico, sistema jurídico y cultura.

  • Un viaje por la maternidad | el UNICEF y el Fondo Mundial


    A lo largo de más de dos años, el UNICEF y el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria acompañaron a seis mujeres seropositivas durante sus embarazos en Sudáfrica y Malawi, dos países gravemente afectados por el HIV. Aquí están sus viajes para traer al mundo a luz a sus bebés libres del VIH.
  • Descubra cómo los derechos humanos repercuten en el sida, la tuberculosis y la malaria.

    Derechos humanos