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Date : 24 enero 2012
Apreciados amigos y colegas:
No ha sido nada fácil escribir esta carta. Su objetivo es hacer pública mi decisión de dimitir del cargo de Director Ejecutivo del Fondo Mundial el día 16 de marzo de 2012.
Durante los últimos diez años, el Fondo Mundial ha sido mi pasión y mi compromiso más importante. Primero como miembro del Grupo de Trabajo de Transición constituido en 2001 que estableció la estructura y los principios básicos del Fondo, después como primer Presidente del Panel de Revisión Técnica entre 2002 y 2005, Vicepresidente de la Junta Directiva en 2005 y 2006, y finalmente los cinco años en que he desempeñado el cargo de Director Ejecutivo, siempre he estado profundamente comprometido en ayudar al Fondo Mundial a hacer realidad su visión de un mundo libre de SIDA, tuberculosis y malaria.
Ninguna institución es perfecta y el Fondo Mundial no es una excepción. Sin embargo, estoy inmensamente orgulloso de los logros alcanzados por el Fondo Mundial en estos diez años, y me siento sumamente agradecido de haber podido desempeñar un papel central en su evolución y éxito. Como médico siento un orgullo especial por la labor que ha llevado a cabo el Fondo Mundial permitiendo reducir el sufrimiento humano y salvar vidas. La gran importancia que ha asignado a los derechos humanos ha hecho que el Fondo Mundial también esté ayudando a proteger los grupos de población vulnerables de muchos países que sufren discriminación, persecución y humillación. Y gracias a su principio de implicación de los países y su singular estructura de gobernanza para la distribución del poder entre múltiples actores provenientes de gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, el Fondo Mundial ha ayudado a establecer un marco completamente nuevo de asociaciones internacionales para el desarrollo. Si bien es cierto que todavía nos queda un largo camino que recorrer hasta conseguir que este nuevo enfoque funcione en todos los países, tengo la convicción de que el Fondo Mundial ha mejorado de forma permanente el panorama del desarrollo.
En este año que se cumple el décimo aniversario del Fondo tenemos mucho que celebrar. El Fondo Mundial ha sido una fuerza para el bien y ha ayudado a hacer del mundo un lugar mejor para todos.
En la actualidad, el Fondo Mundial se encuentra en una encrucijada. El Panel de Alto Nivel que presentó su informe en septiembre de 2011 manifestó claramente que el Fondo debe adaptarse a las diferentes realidades propias de su segunda década de existencia. La actual situación económica plantea nuevos y enormes desafíos a todos los esfuerzos internacionales en pro del desarrollo. En la economía política internacional están cambiando los equilibrios de poderes y están surgiendo, o tendrán que crearse, nuevos alineamientos de países e instituciones responsables de tomar decisiones para alcanzar objetivos internacionales. En materia de salud mundial, los enfoques basados en situaciones de emergencia de la década pasada están dando paso a nuevos planteamientos sobre cómo asegurar la sostenibilidad a largo plazo teniendo en cuenta al mismo tiempo que la eficiencia se está convirtiendo en una medida dominante para evaluar el éxito.
Creo firmemente que el Fondo Mundial está llamado a desempeñar un papel fundamental en la década venidera y estoy convencido de que las razones, metas y objetivos de la nueva estrategia adoptada por la Junta Directiva el pasado noviembre proporcionan un sólido marco institucional para el siguiente lustro.
En noviembre la Junta Directiva decidió nombrar a un Gerente General para supervisar la ejecución del Plan de Transformación Consolidado que rendirá cuentas directamente a la Junta Directiva. Respeto esta decisión y confío en que fue tomada en beneficio del Fondo Mundial. He reflexionado largo y tendido sobre las implicaciones que esta decisión conlleva para mí y la organización. Aunque sigo estando totalmente comprometido con el Fondo Mundial y su misión, he llegado a la conclusión de que no debo continuar ocupando el cargo de Director Ejecutivo en las actuales circunstancias.
Me comprometo a que el proceso de transición sea fluido y ordenado y haré cuanto esté en mi mano para que el Fondo Mundial supere este periodo con renovadas energías.
Quiero aprovechar esta ocasión para expresar mi más sincero agradecimiento a los miembros del personal del Fondo Mundial, por el compromiso que habéis mostrado con la organización. Todos y cada uno de los que integráis la Secretaría estáis realizando una contribución directa e inestimable a la misión de salvar vidas humanas. Para mí ha sido un auténtico privilegio trabajar con un grupo de personas tan comprometido, diverso y lleno de talento. En marzo habrá un acto informal de despedida, será entonces cuando os agradezca personalmente vuestra labor y dedicación.
Doy las gracias igualmente a todos los miembros de las organizaciones asociadas del Fondo por el apoyo prestado. Sin la OMS, el ONUSIDA, el PNUD, el UNICEF, las alianzas Alto a la Tuberculosis y Hacer Retroceder la Malaria, la Fundación Bill y Melinda Gates, Unitaid y las numerosas organizaciones de la sociedad civil con las que hemos colaborado, el financiamiento del Fondo Mundial no habría tenido la repercusión lograda.
Vaya mi agradecimiento también a las organizaciones de Amigos, especialmente las de Europa, Japón, Estados Unidos, África y la región del Pacífico, cuya promoción y apoyo constante al Fondo Mundial resultan tan importantes para su visibilidad y éxito. Doy las gracias a todos los gobiernos donantes del Fondo Mundial así como a nuestros muchos otros donantes, entre ellos los vinculados a la iniciativa Product RED, sin olvidar a Bono por su valioso apoyo.
Por último, quisiera dar las gracias a todos los países que están ejecutando programas contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria por su coraje y compromiso para combatir estas enfermedades y mejorar la salud de sus habitantes. Las oportunidades que he tenido de viajar a muchos países en los últimos cinco años y comprobar de primera mano las mejoras sanitarias que el Fondo Mundial está aportando han constituido una gran fuente de inspiración personal.
Ahora que el Fondo Mundial se apresta a entrar en un difícil año de transición, es más importante que nunca que el personal, los asociados, los donantes, las entidades ejecutoras, los amigos y los colaboradores del Fondo aúnen esfuerzos para mantener viva la extraordinaria esperanza que el Fondo ha generado en todo el mundo y no cejar en la lucha. Cordialmente,Michel Kazatchkine