India - Jim Goldberg

La pobreza, el problema de clases y el persistente estigma por el VIH definieron la experiencia de Jim Goldberg en la India. Goldberg estuvo durante algún tiempo en Andhra Pradesh, la región del país con las tasas más altas de VIH. La epidemia del SIDA en la India se intensificó principalmente por las relaciones sexuales sin protección entre trabajadores sexuales, sus clientes y sus respectivas parejas. Ello hace que las mujeres corran el particular riesgo de infectarse por sus maridos, y que aumente el riesgo de transmisión del VIH de madre a hijo. En algunos lugares de la India, las agujas compartidas son otro factor de riesgo.
Vijaya Saradhi Madasu de 36 años, era un maestro auxiliar hasta que enfermó demasiado con tuberculosis relacionada al VIH. Él y su esposa Jayasress tienen una niña de seis años llamada Amruthea y supieron que todos eran seropositivos hace cinco años, durante el segundo embarazo de Jayasree. Dado el diagnóstico de VIH, decidieron terminar con el embarazo; al mismo tiempo, Jayasree se hizo esterilizar. Después de iniciar el tratamiento, Vijaya regresó al trabajo y fue ascendido. Esto ha sido “como un renacer” para él. Cuentan con el apoyo firme de su extensa familia y Vijaya ha recobrado su determinación de vivir para ver crecer a Amrutha.
Satyaveni Kamadi y su esposo Ravi, viven con su hija de cuatro años, Hema Latha, en un puerto en la costa oriental de la India. Este lugar cuenta con una alta prevalencia de tuberculosis. Los tres son seropositivos. Satyaveni empezó el tratamiento un tiempo después al debido pero su salud y su actitud mejoraron rápidamente al cabo de un mes. Al principio estaba deprimida y ya era tímida por naturaleza; ahora se la nota más comunicativa desde que empezó a participar en un grupo de apoyo para mujeres con VIH. Quisiera seguir un curso de formación para sastres dedicado específicamente a las mujeres seropositivas.
Veera Babu Mogili de 40 años, sabía desde la adolescencia que era gay pero se casó a los 25 años y tuvo dos hijos. Actualmente separado de su esposa, vive con su madre en una casa de una sola habitación, y pasa la mayor parte del tiempo con su mejor amigo, Lova Raju, también gay y seropositivo. Veera compra periódicos viejos y hierro para reciclar, pero a veces le pagan por tener relaciones sexuales con otros hombres, y probablemente se infectó al no usar protección. La salud y energía de Veera han mejorado desde que empezó su tratamiento, y ahora usa preservativos para evitar infectar a otros.
Mohan Rao Papala de 31 años, y su esposa Lakshmi Venkata, viven con sus dos hijos, Karuna de 6 años, y Rama Krishna de 2 en una angosta calle de casas muy pequeñas. Ambos padres y Karuna son seropositivos. Mohan Rao era un obrero de la construcción hasta que se debilitó demasiado como para seguir trabajando. Aunque su salud ha mejorado con el tratamiento antirretroviral, sus antiguos colegas se muestran reacios a emplearlo porque saben que es seropositivo. Cuando Lakshmi se desempeña como trabajadora de la agricultura, Karuna se queda en casa y no va a la escuela a fin de poder atender a su hermano. Mohan Rao quisiera comprar una carreta para vender frutas. La preocupación constante para esta familia es tener comida suficiente.
Nagasamudram Kumar de 30 años, es un ingeniero de software que vive con su madre en las afueras de Hyderabad. Abandonó sus planes de encontrar esposa cuando se le diagnosticó con VIH. Luego de superar el shock inicial, se unió a una asociación de personas que viven con VIH/SIDA. Aunque no habla abiertamente sobre su estatus, Kumar espera encontrar a través de este grupo una “alianza positiva” con una mujer seropositiva. Su otra meta es continuar trabajando por el desarrollo de una fundación que estableció cuando era estudiante universitario para ayudar a los desfavorecidos, incluso aquéllos que viven con VIH.


