Medicamentos insuficientes y superbacterias: la carrera hacia la eliminación de la malaria

Por Izaskun Gaviria, gerente principal de portafolio – RAI, El Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria

Voces el día 08 febrero 2017

Noticias recientes han dibujado un panorama sombrío de las iniciativas para combatir la malaria, desde los casos de malaria resistentes a los antimaláricos observados en el Reino Unido hasta la aparición en la región del Mekong de superparásitos dotados de extraordinaria resistencia a múltiples fármacos.

Sin embargo, los expertos señalan que este panorama está incompleto. Ciertamente, la resistencia a los fármacos y los insecticidas es un problema grave. Y aun así, ahora estamos más cerca que nunca de poder erradicar la malaria en más países.

La lucha contra la malaria es una de las historias de mayor éxito del siglo XXI. Entre 2000 y 2015, el número de fallecimientos causados por la malaria en el mundo descendió un 48%, lo que equivale a haber evitado aproximadamente 6,4 millones de muertes. En septiembre de 2016, la Organización Mundial de la Salud declaró Sri Lanka libre de malaria, uno de los primeros países tropicales en alcanzar ese hito. Y la Estrategia Técnica Mundial contra la Malaria 2016-2030 ha fijado la meta de eliminar la malaria en al menos diez países para 2020.

Entonces, si los casos de malaria y las muertes relacionadas con la enfermedad están disminuyendo en todo el mundo, ¿por qué las superbacterias ocupan tantos titulares?

Un estudio publicado recientemente ha propiciado parte de la cobertura mediática, y he tenido la ocasión de conocer a uno de sus autores, el Dr. Arjen Dondorp, durante una reunión celebrada esta semana en Camboya del comité directivo de la Iniciativa Regional sobre la Resistencia a la Artemisinina (RAI), una asociación financiada por el Fondo Mundial compuesta por financiadores, organismos multilaterales, asociados técnicos, investigadores científicos, comunidades locales y gobiernos con el objetivo de eliminar la malaria en cinco países de la región del Gran Mekong: Myanmar, Tailandia, Camboya, República Democrática Popular Lao y Viet Nam.

El comité directivo de RAI está presidido por el Dr. Dondorp, profesor de Medicina Tropical en Oxford y subdirector de la Unidad de Investigación Clínica de Mahidol Oxford en Tailandia. Afirma que, pese a una tendencia descendente general de la malaria, la resistencia a los fármacos antimaláricos está creciendo rápidamente y ya se ha detectado resistencia a la artemisinina y al componente asociado, y nuevas cepas de malaria más adaptadas están extendiéndose por amplias áreas geográficas. A medida que los países van reduciendo el tamaño de las zonas y poblaciones afectadas por la malaria, solo los parásitos más fuertes pueden resistir. Si no se elimina la malaria rápidamente, estas cepas resistentes y difíciles de tratar podrían resurgir.

Inconscientemente, el hombre ha ayudado a que el parásito se vuelva resistente. Dos fármacos combinados, la artemisinina y la piperaquina, cuando se toman correctamente son eficaces para curar la malaria. Sin embargo, en algunos lugares las personas enfermas nunca acuden a un centro de salud para recibir diagnóstico y tratamiento, o toman artemisinina por su cuenta, o no completan el tratamiento o toman medicamentos de baja calidad, todo lo cual favorece la farmacorresistencia.

Estos son precisamente los tipos de obstáculos para la eliminación que la asociación del Fondo Mundial pretende abordar a través de la iniciativa RAI. Juntos, estamos trabajando para cubrir lagunas en las cadenas de suministro, con el objetivo de que los medicamentos adecuados estén en los lugares adecuados en el momento adecuado. Una red de organizaciones locales trabaja para llegar hasta poblaciones remotas y muy móviles, como los trabajadores de plantaciones de caucho, y las minorías étnicas que históricamente han estado desatendidas por los sistemas de salud. Contar con mejores datos de vigilancia significa que cuando aparece un brote, puede ponerse en marcha la respuesta apropiada.

La implantación regional de estas estrategias es fundamental, según el Dr. Pascal Ringwald, coordinador del departamento de Farmacorresistencia y Contención del Programa Mundial sobre Paludismo de la OMS, y miembro también del comité directivo de RAI. “Un enfoque de contención intenta levantar un cortafuegos en torno a un grupo de casos de farmacorresistencia relacionados. Pero este no es el caso en el Mekong, ya que hay varios grupos distintos de cepas farmacorresistentes que han aparecido al mismo tiempo. Por eso nos estamos centrando en la eliminación que requiere esta coordinación y cooperación a nivel regional”, declara.

“Estamos muy comprometidos en ganar esta carrera”, dice el Dr. Ringwald. “Pero debemos actuar con extrema urgencia. Ahora es el momento. Tenemos todas las herramientas para salir vencedores”.

El Dr. Dondorp coincide: “No estamos perdiendo la carrera hacia la eliminación pero sí que es cierto que nos encontramos en una encrucijada. La malaria nunca ha estado tan debilitada pero el problema de la resistencia está empeorando. Así que la oportunidad que tenemos es limitada. Ahora es el momento de dar un golpe certero”.

La asociación del Fondo Mundial invertirá más de US$ 242 millones en cinco países a través de la iniciativa RAI en los próximos tres años para ayudar a dar ese “golpe certero”.