Un hogar en Sierra Leona para proteger a las mujeres jóvenes vulnerables

Voces el día 18 mayo 2017

Josephina Akamarg tenía cuatro años cuando se quedó huérfana. Criada por su abuela en una casa pobre de Freetown, la capital de Sierra Leona, Josephina a menudo faltaba al colegio hasta que un día decidió huir de casa. Sin el apoyo de unos padres y con pocas posibilidades de sobrevivir por sí misma, acabó ganándose la vida como trabajadora sexual, un destino compartido por miles de otras chicas que quedaron huérfanas por la guerra o la enfermedad. “No tenía familia y estaba sola, así que al final acabé en la calle”, cuenta Josephina, ahora con 25 años.

La pobreza, el conflicto, la desigualdad de género y la pérdida de los padres son algunos de los muchos factores de riesgo que hacen que las adolescentes y las mujeres jóvenes sean vulnerables al trabajo sexual. En Sierra Leona, un país que todavía está recuperándose de los efectos de la guerra civil, el brote de ébola ocurrido en 2014 creó un nuevo grupo de población vulnerable, los niños huérfanos de padres que murieron a causa de la enfermedad.

En un informe publicado recientemente por la organización benéfica británica Street Child se estimaba que la epidemia de ébola había dejado huérfanos a 12.000 niños solo en Sierra Leona. El informe revela asimismo que, con una media de edad de nueve años, los huérfanos del ébola se enfrentan a la estigmatización, el hambre, la marginación y los embarazos precoces. Los expertos advierten de que muchas chicas acabarán siendo forzadas a practicar la prostitución, lo que agravará aún más la crisis de VIH a menos que se adopten medidas para protegerlas.

Junto con asociados que centran su actividad ante todo en mantener a las chicas fuera del comercio sexual, el Fondo Mundial está trabajando para ayudar a que mujeres jóvenes como Josephina estén sanas y rehagan sus vidas. Aplicado a través de la Rufutha Development Association (RODA), el programa financiado por el Fondo Mundial ofrece asistencia psicosocial, asesoramiento de salud y servicios de prevención a trabajadoras sexuales de Sierra Leona, ayudándolas a protegerse del VIH.

“RODA ha sido una familia para nosotras y nos ha hecho más fuertes”, dice Josephina. RODA es también un hogar para muchas mujeres jóvenes vulnerables que se encontraron atrapadas en un mundo de comercio sexual y violencia de género. El grupo organiza cursos de formación para trabajadoras del sexo para enseñarles oficios como peluquería, corte y confección o restauración, con el objetivo de que aprendan a ganarse el sustento sin tener que hacer la calle. Muchas de estas jóvenes no saben leer ni escribir, de modo que también se les enseña lectura básica y cálculo. RODA mantiene además reuniones comunitarias con la policía y las autoridades municipales para ayudar a acabar con el acoso y los problemas jurídicos a los que se tienen que enfrentar diariamente.

“Les decimos a estas jóvenes que tienen un futuro fuera del trabajo sexual y que pueden protegerse de la enfermedad y formarse para dejar la calle”, declara Aruna Rashid, gestora de proyectos de RODA en la ciudad de Makeni, al este de la capital.

RODA trabaja con unas 3.500 trabajadoras sexuales en Makeni. Rashid insiste en que la mayoría de estas mujeres entraron en la prostitución cuando eran adolescentes para ganar algo de dinero con el que comprar comida, después de quedarse sin padres, muchos de los cuales murieron a causa de una guerra civil de una década que terminó en 2002. Muchas también perdieron a sus padres debido al VIH y otras enfermedades, y ahora son las más vulnerables a la epidemia. La prevalencia del VIH en la población general de Sierra Leona es del 1,5%. Sin embargo, en las trabajadoras sexuales, la prevalencia del virus puede llegar al 9%.

El personal de RODA, una organización establecida durante la guerra, dice que la única manera de afrontar los complejos desafíos en materia de desarrollo que tiene Sierra Leona es tratando las causas profundas pero reconocen que los proyectos comunitarios pueden marcar una gran diferencia. “La pobreza y el desarrollo constituyen un problema estructural en Sierra Leona, pero tienes que trabajar en las comunidades para ayudar a las personas”, declara Abu B.B. Koroma, instructor de RODA.

Koroma subraya la importancia de trabajar en asociación para hacer frente a los numerosos retos de desarrollo que Sierra Leona tiene ante sí, incluida la protección de huérfanos y otros grupos vulnerables. “Debemos centrarnos en el desarrollo de las personas”.