Dignidad

Voces el día 05 julio 2017

Cuando Musa Bobson supo el verano pasado que era seropositivo, pensó que su mundo se había acabado. En Sierra Leona, las actitudes sociales hacia los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres están cargadas de estigmatización y discriminación, así que el joven de 25 años se sintió perdido y atemorizado. Muchos hombres que practican sexo con hombres en Sierra Leona se ven obligados a ocultar su sexualidad y se niegan a tomar medicación para el VIH por miedo a ser acosados. Musa reconoce que no podría revelar su homosexualidad a su propia familia por temor a que lo repudiaran. Pero gracias a Dignity Association, la vida de Musa dio un vuelco. “Mi asesor me dijo que yo era un ser humano y que no había nada de lo que tuviera que avergonzarme. Eso me hizo sentir muy feliz. Ahora me tomo los medicamentos y siento que tengo una vida normal”.

Después de su experiencia, Musa decidió que quería ayudar a otros jóvenes como él. Ahora trabaja como educador de pares para Dignity y recorre las calles y los bares de Makeni, una ciudad al norte del país, con el objetivo de informar a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres sobre la importancia de hacerse la prueba del VIH y la prevención. “Se trata de hacer que adquieran confianza. A veces les acompaño al centro de salud para hacerse la prueba. Les digo que no deben tener miedo”, cuenta Musa.

Dignity Association ejemplifica los avances conseguidos por el movimiento LGBT en Sierra Leona. El grupo se estableció en 2004 para rendir homenaje a la vida y obra de Fannyan Eddy, una lesbiana activista franca que fue brutalmente asesinada en las oficinas de Freetown de la Asociación de Lesbianas y Gays de Sierra Leona, el primer grupo LGBT del país. Fannyan fue una defensora incansable de los derechos y la dignidad de la comunidad LGBT. “El silencio crea vulnerabilidad”, solía decir Fannyan.

Hudson Tucker, el afable coordinador nacional de Dignity, ha convertido esas palabras en la misión de la organización. “Nos encontramos con mucha negativa. Muchos hombres jóvenes tienen demasiado miedo de ni siquiera hablar de estos temas, lo que hace que sea muy difícil poder atenderlos. Según datos de Dignity, en Sierra Leona existen unos 20.000 hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y cerca del 75% de ellos llevan una “vida clandestina”, lo que les impide acceder a servicios y tratamiento que salvan vidas.

La prevalencia del VIH en la población general de Sierra Leona es del 1,5%. Sin embargo, este porcentaje es mucho más elevado en las poblaciones clave, como los hombres que practican sexo con hombres y las trabajadoras sexuales. Según un estudio realizado en 2013, la prevalencia del VIH en los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres es del 14% mientras que en la población transgénero llega hasta el 22%. “Muchos hombres que tienen relaciones sexuales con hombres están casados y tienen hijos, así que existe un efecto dominó que favorece la epidemia. Basta con dejar un área sin atender para que toda la población se vea afectada”, explica Tucker.

En la actualidad, Dignity, que cuenta con apoyo del Fondo Mundial, trabaja estrechamente con la Secretaría Nacional de VIH/SIDA del Gobierno, ejecuta programas de prevención y asesoramiento y deriva a servicios de pruebas y tratamiento de VIH.

Desde su creación, Dignity ha sido una voz destacada en el movimiento LGBT de Sierra Leona y ha ayudado a cambiar actitudes muy arraigadas. En 2011, el Gobierno, a través del Programa Nacional de Control del VIH/SIDA (NACP), llevó a cabo su primer estudio del colectivo compuesto por hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.

Una organización coordinadora llamada CARKAP (Consorcio para la Defensa de los Derechos de las Poblaciones Clave Afectadas) tiene un puesto representativo en el Mecanismo de Coordinación de País (MCP) de Sierra Leona, el órgano integrado por diferentes partes interesadas que diseña y ejecuta los programas financiados por el Fondo Mundial. Tucker dice que el próximo paso que piensan emprender es conseguir representación de la comunidad LGBT en el MCP, “para que nadie hable por nosotros”.

Tucker subraya que en los últimos diez años las actitudes hacia la comunidad LGBT han cambiado mucho en Sierra Leona –la oficina y el letreo del grupo en Makeni pueden verse desde la carretera principal– pero añade que el trabajo dista mucho de haber terminado. Determinadas normas religiosas y sociales son difíciles de cambiar. Según el derecho de Sierra Leona, las relaciones homosexuales mantenidas por hombres son ilegales. Aunque raras veces se aplica la ley, tiene el efecto de “una espada de Damocles que pende sobre la comunidad”.

John, un oficial de policía de 37 años, cuenta que Dignity ha ayudado a hombres que practican sexo con hombres como él a sentirse parte de la sociedad. Hace poco, durante una agradable noche que estaba fuera de servicio, John fue con su novio a un bar popular de Bo, la segunda ciudad en tamaño de Sierra Leona. Mientras la gente bailaba al son de la bulliciosa música, John y su pareja se cogían de la mano, se besaban y compartían una cerveza. “No vamos a huir a ninguna parte. Somos seres humanos, y además estoy enamorado”, dijo con una amplia sonrisa.