Malaria

Compartir esta página

Twitter Facebook

La picadura de un mosquito puede matar a una persona. Así de simple. La malaria la causan parásitos que se transmiten mediante la picadura de un mosquito anofeles hembra infectado y causa unas 429.000 muertes cada año. Los niños y las mujeres embarazadas son especialmente vulnerables: en 2015, casi el 70% de todas las muertes causadas por la malaria correspondió a niños menores de cinco años.

Aunque otrora la malaria estuvo presente en casi todo el mundo, incluida gran parte de América del Sur y el norte de Italia, las iniciativas para eliminarla durante el siglo XX han reducido su presencia a 97 países. Sin embargo, a día de hoy, la mitad de la población mundial, unos 3.200 millones, sigue estando en riesgo de contraer la enfermedad.

La malaria es una enfermedad prevenible y tratable, y solo durante la última década se han conseguido grandes avances. Los nuevos métodos de pruebas, la amplia distribución de mosquiteros tratados con insecticida y la introducción de terapias combinadas con artemisinina (TCA) han conseguido reducir en un 29% las muertes por malaria entre 2010 y 2015.

Sin embargo, estos avances siguen siendo débiles. Si no se persevera en estas iniciativas, la malaria podría resurgir en tan solo una estación infecciosa. El financiamiento para la malaria ha aumentado hasta alcanzar los US$ 2.900 millones por año, pero esta cifra es menos de la mitad de los recursos que se necesitan para mantener los logros obtenidos en la lucha contra esta enfermedad.

La respuesta a la malaria se enfrenta a otros desafíos. La resistencia cada vez mayor a la artemisinina y a sus fármacos asociados, así como la resistencia al insecticida utilizado en los mosquiteros, están poniendo en peligro la respuesta en gran parte de Asia sudoriental. El uso de mosquiteros para fines diferentes a los que fueron creados también supone un problema para las iniciativas de prevención y control. Las deficiencias en los sistemas de información sobre la gestión sanitaria hacen que sea mucho más complicado supervisar los brotes y la repercusión de las actividades de prevención.

Para reducir el impacto de la malaria es necesario adoptar un plan multidimensional que incluya educación, prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

El Fondo Mundial financia diversas intervenciones para responder a la malaria. En función del contexto del país, estas podrían incluir programas tales como:

  • Programas de sensibilización
  • Fumigación de interiores con insecticidas de acción residual (IRS)
  • Distribución de mosquiteros tratados con insecticida
  • Destrucción o eliminación de lugares de reproducción de mosquitos

Efectivos sobre el terreno para acabar con la malaria

Un equipo de fumigadores y supervisores se pone en marcha a primera hora de la mañana para comenzar a fumigar hogares en la provincia de Matabele (Zimbabwe), cerca de la frontera norte con Zambia. La fumigación se realiza una vez al año en conjuntos remotos de viviendas y su finalidad es exterminar a los mosquitos que propagan la malaria.

Educación

La educación significa asegurar que las poblaciones que viven en áreas donde la malaria es endémica dispongan de información sobre la enfermedad, cómo se transmite, qué tratamientos existen y, lo que es más importante, qué deben hacer si sospechan que tienen malaria. En Ghana, por ejemplo, los ancianos de los pueblos enseñan a su comunidad a "no dejar que el sol se ponga dos veces" cuando un niño tiene fiebre. En muchos países, los módulos de prevención de la malaria se incorporan a los programas escolares tanto en escuelas primarias como en la educación superior. En todas las comunidades se enseñan a niños y adultos métodos para prevenir la malaria.

Prevención

La prevención incluye la distribución de mosquiteros tratados con insecticida, el uso de fumigación de interiores con insecticida de acción residual y, según corresponda, intervenciones dirigidas a fases larvarias de los mosquitos. Por ejemplo, en Sri Lanka, se introdujeron peces larvívoros (que se alimentan de larvas) en masas de agua donde los mosquitos se suelen reproducir. Hasta mediados de 2016, los programas financiados por el Fondo Mundial habían permitido distribuir 713 millones de mosquiteros para proteger a las familias. Dormir cubierto por un mosquitero tratado con insecticida reduce a la mitad los casos de malaria en niños.

Lucha contra la malaria en Myanmar

Myanmar ha conseguido grandes avances en su lucha contra la malaria pero la misión aún no ha terminado. Una asociación comprometida con la labor sobre el terreno está llevando a cabo acciones para aliviar la carga impuesta por el parásito transmitido por los mosquitos.

Diagnóstico

El diagnóstico también es fundamental, ya que no todas las fiebres son síntoma de malaria. Al administrar el tratamiento equivocado, se contribuye a la resistencia a los medicamentos. Hasta hace poco, para diagnosticar la malaria se necesitaban pruebas de laboratorio que requerían mucho tiempo y que no estaban disponibles en muchos países. Sin embargo, en los últimos años se han empezado a emplear kits de diagnóstico rápido asequibles que son precisos y pueden utilizarse en cualquier lugar.

Tratamiento

Hasta mediados de 2016, los programas financiados por el Fondo Mundial habían permitido administrar 626 millones de tratamientos para la malaria.

En la última década, hemos sido testigos de la introducción de la terapia combinada con artemisinina, una nueva generación de tratamiento contra la malaria altamente efectivo. Pero lamentablemente ya estamos observando que en ciertas partes del mundo se está desarrollando resistencia al ingrediente clave: la artemisinina (así como a otros fármacos asociados). Este es uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos en la lucha contra la malaria.

Seguimiento

Con el descenso continuo de la incidencia de la malaria, se hace aún más importante para los países registrar y realizar un seguimiento de los casos para poder vigilar los brotes.

Mosquiteros tratados con insecticida distribuidos

Publicación 15 enero 2017