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La asociación del Fondo Mundial ha salvado 22 millones de vidas

13 septiembre 2017

GINEBRA – Según indica un informe publicado hoy, los programas financiados por el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria han permitido salvar 22 millones de vidas. En el informe también se señalan los importantes incrementos conseguidos en el número de personas que reciben tratamiento para el VIH, diagnóstico y tratamiento para la tuberculosis y que disponen de un mosquitero tratado con insecticida para prevenir la malaria.

El Informe de Resultados del Fondo Mundial 2017 incluye resultados acumulativos hasta finales de 2016 y muestra un descenso de un tercio en el número de personas que fallecen a causa del sida, la tuberculosis y la malaria en los países donde invierte el Fondo Mundial.

“Invertir en salud mundial es una manera muy rentable de conseguir mayor seguridad y estabilidad, proteger a las comunidades en todo el mundo de las enfermedades infecciosas y detener las nuevas amenazas para la salud”, ha declarado Marijke Wijnroks, Directora Ejecutiva Interina del Fondo Mundial. “En este informe se destacan logros sobresalientes y también cuánto resta por hacer”.

Los programas financiados por el Fondo Mundial, que son diseñados y ejecutados por expertos locales y comunidades afectadas por las enfermedades, permitieron que 11 millones de personas recibieran tratamiento antirretroviral para el VIH, más de la mitad del número total de personas que siguen este tratamiento a nivel mundial.

Asimismo, gracias a los programas que financia el Fondo Mundial, se ha podido administrar pruebas y tratamiento para la tuberculosis a 17,4 millones de personas, y se han distribuido 795 millones de mosquiteros para prevenir la malaria. Las intervenciones de prevención y control llevadas a cabo en más de cien países han permitido que el Fondo Mundial alcanzara en 2015 la meta de evitar 140-180 millones de infecciones para finales de 2016.

Desde el punto álgido de la crisis, el número de muertes causadas por el sida ha descendido un 48% en los países beneficiarios del Fondo Mundial, pasando de 1,9 millones en 2004 a 1 millón en 2016. La tasa de mortalidad debida a la tuberculosis se redujo un 35% en los países con programas del Fondo Mundial, y el número real de muertes bajó un 21% entre 2000 y 2015 (sin contar las personas seropositivas).

Por lo que a la malaria se refiere, entre 2000 y 2015 se registró un descenso del 50% en el número de fallecimientos a nivel mundial, y los casos de malaria tratados mediante programas financiados por el Fondo Mundial aumentaron un 15% solo en el último año hasta alcanzar un total acumulativo de 668 millones a finales de 2016.

“Estos resultados muestran lo que podemos conseguir manteniéndonos fieles a nuestra misión y valores, pero para poner fin a las epidemias y construir sociedades más sanas y más prósperas, debemos hacer frente a los nuevos desafíos con coraje y, entre otras cosas, mejorar la salud de las niñas adolescentes y las mujeres jóvenes así como tratar la creciente amenaza de la resistencia antimicrobiana”, ha explicado la Dra. Wijnroks.

Los jóvenes, especialmente las adolescentes y mujeres jóvenes, siguen teniendo que soportar niveles de riesgo extraordinarios; en partes de África, las mujeres jóvenes entre 15 y 24 años tienen ocho veces más probabilidades que sus pares varones de vivir con el VIH. En el informe se explica que para corregir las desigualdades que afectan a las mujeres y las niñas, el Fondo Mundial ha incrementado sustancialmente sus inversiones en estos grupos etarios durante los últimos siete años, y en la actualidad cerca del 60% de las inversiones totales de la organización benefician a mujeres y niñas.

Más de un tercio de las inversiones del Fondo Mundial se dedican a crear sistemas para la salud resistentes y sostenibles, los cuales son críticos en la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria; mejorar la calidad de la atención sanitaria en general; y capacitar a los países para responder a las nuevas amenazas para la salud regionales y mundiales.

Al mismo tiempo que invierte en combatir el VIH, la tuberculosis y la malaria, el Fondo Mundial está trabajando con los países afectados a fin de que estos incrementen sus contribuciones para crear programas nacionales de salud sostenibles. El requisito de financiamiento compartido establecido por el Fondo Mundial estimula la inversión nacional en salud y ello ayuda a que los logros obtenidos sean sostenibles y se comparta la responsabilidad mundial en materia de salud. Según el informe, hasta la fecha los países han asignado US$ 6.000 millones más a sus programas de salud durante el periodo 2015-2017, comparado con el gasto registrado en 2012-2014, lo que representa un incremento del 41% en el financiamiento nacional para la salud.

Con los países afectados a la cabeza, la asociación del Fondo Mundial, establecida en 2002, reúne a gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y las personas afectadas por las tres enfermedades en torno a una misión común: acelerar el final de las tres epidemias.

Para más información:

Ibon Villelabeitia
+41 79 292 5426

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