Día Mundial de la Tuberculosis: Rastreando el bacilo contagioso

Compartir esta página

Twitter Facebook

¿Cómo se  puede frenar a una bacteria letal que causa efectos devastadores en las comunidades más vulnerables? En el Día Mundial de la Tuberculosis queremos poner de relieve los esfuerzos urgentes necesarios para hallar los denominados “casos que faltan”, los millones de personas que cada año no son diagnosticadas, no reciben tratamiento o no son notificadas y que podrían propagar la enfermedad. Rendimos homenaje a los heroicos trabajadores de salud, quienes realizan una ardua labor para encontrar estos casos que se pierden y llevar esperanza y curación a las personas que están afectadas de manera desproporcionada por la enfermedad.

Reuben Kimweli camina con paso ágil y avanza con dificultad a través de un callejón estrecho que discurre entre chozas de barro en Kibera, el barrio marginal de chabolas más grande de Kenya. Saluda a un grupo de hombres que juega una partida de cartas y luego gira en una estrecha esquina cuidando de no pisar una gallina. Para llegar a la casa que tiene en mente debe recorrer más tramos como estos, salvar zanjas y, sí, preguntar direcciones.

Al no haber un callejero de direcciones físicas, las personas que explican cómo llegar a un lugar se basan en detalles conocidos como referencias del vecindario: al lado de la tienda junto al barranco, después del árbol de ramas gigantes, luego seguir recto pasando la gran farola de alumbrado. Su búsqueda puede parecerse a la de un inspector de policía, pero él es una clase de investigador diferente. En cualquier caso, está persiguiendo a un asesino en potencia.

Reuben es uno de los miles de trabajadores de salud comunitarios que están en primera línea de la iniciativa mundial para hacer seguimiento a más de cuatro millones de casos de tuberculosis que no son diagnosticados, tratados o comunicados cada año. Según el Informe Mundial sobre la Tuberculosis 2016, el 40% de los 10,4 millones de personas que contrae la enfermedad y el 80% de las 580.000 personas que sufre tuberculosis farmacorresistente no son detectados por los sistemas de salud cada año. Y no se puede frenar una enfermedad si no la encuentras.

A pesar de los avances conseguidos en herramientas de diagnóstico y en los regímenes de tratamiento actualizados en fecha reciente, el mundo no ha sido capaz de ir por delante de la enfermedad. Lucica Ditiu, Directora Ejecutiva de la Alianza Alto a la Tuberculosis, afirma que si el mundo mantiene el curso actual –reduciendo en un 1,5% anual las tasas de incidencia–, se necesitarán 170 años para eliminar la enfermedad. Esa situación nos proyecta a 2187.

La buena noticia es que la tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable. La mala noticia es que es contagiosa y se transmite por el aire. Una persona con tuberculosis activa que no recibe tratamiento puede infectar a unas 10-15 personas al año. Mientras siga habiendo millones de personas que viven con la enfermedad sin recibir tratamiento y continúen transmitiendo la enfermedad a otras personas, no podremos hacer que descienda la curva de incidencia de la tuberculosis, y la enfermedad, especialmente sus cepas multirresistentes, seguirá siendo una amenaza creciente para la seguridad sanitaria mundial.

Aquí es donde entran en escena los trabajadores de salud comunitarios como Reuben. Recorren las calles de barrios marginales urbanos y aldeas para encontrar a las personas afectadas e infectadas por la tuberculosis e informar a las comunidades sobre los peligros que sigue representando esta antigua enfermedad. Y tienen que hacerle saber a la gente que la enfermedad es tratable y curable.

Cuando Reuben conoció a Agnes, a ella ya le habían diagnosticado tuberculosis y estaba en tratamiento. Pero al ser maestra, la profesión de Agnes representaba un alto riesgo para los demás. Reuben la acompañó en sus trayectos para someterse al tratamiento, aconsejándole que pospusiera sus clases hasta que la declarasen libre de contagio. Reuben también supervisó la salud de los niños a quienes Agnes había enseñado en la escuela, preparado para proceder a una rápida derivación si alguno de ellos enfermaba. Afortunadamente, ninguno contrajo la enfermedad.

Los hijos de Agnes, sin embargo, no tuvieron tanta suerte; tres de sus cuatro hijos contrajeron la tuberculosis. Pero la rápida intervención y evaluación de Reuben facilitó un diagnóstico y tratamiento inmediatos. Ahora toda la familia está libre de la enfermedad.

“Amo lo que hago. Crecí en Kibera. Sé adonde debo ir para llegar a las personas afectadas por la tuberculosis, para localizar contactos que también podrían estar infectados y trabajar con las personas que han dejado el tratamiento”, explica Reuben, quien trabaja para un programa dirigido por Amref Healh Africa con financiamiento del Fondo Mundial.

Financiamiento catalizador

En 2015, la tuberculosis superó al VIH como la enfermedad contagiosa más mortífera del mundo después de haber provocado la muerte a unos 1,8 millones de personas. La creciente magnitud de la enfermedad se ve agravada por la significativa amenaza de la tuberculosis farmacorresistente y los millones de personas que carecen de tratamiento. Para acabar con la tuberculosis, el mundo necesitará que todos los asociados trabajen juntos y más rápido en esta cuestión.

Con una nueva inversión llamada financiamiento catalizador, el Fondo Mundial está financiando programas innovadores, reuniendo pruebas y ampliando los enfoques más fructíferos para encontrar casos de tuberculosis no detectados por los sistemas de salud pública. Entre otras consideraciones, esto significa añadir la detección de la tuberculosis a otros exámenes y visitas médicas de rutina, e idear maneras más eficaces para que los proveedores de asistencia de salud privada que tratan casos de tuberculosis puedan notificar esos casos al programa nacional contra la tuberculosis.

El Fondo Mundial está invirtiendo una cantidad adicional de US$ 115 millones en 12 países que representan el 55% de todos los casos no detectados de tuberculosis y tuberculosis multirresistente: Bangladesh, República Democrática del Congo, Indonesia, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Sudáfrica, Tanzanía, Ucrania, Kenya y Mozambique.

Terminar con la epidemia de tuberculosis en 2030 implica que los asociados en salud mundial deben conseguir que el 90% de las personas con tuberculosis reciba tratamiento. Para alcanzar esas cifras será necesario recorrer un arduo camino ya que actualmente las tasas de tratamiento notificadas solo alcanzan al 59% de las personas con tuberculosis y al 21% de las personas aquejadas de tuberculosis farmacorresistente. Los gobiernos, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y las comunidades afectadas por la enfermedad deben hallar vías para llevar el tratamiento, la atención y el apoyo a todas las personas afectadas por la tuberculosis hasta conseguir que ninguna carezca del tratamiento necesario.

Lucica Ditiu y Mohammed Yassin hablan sobre los millones de pacientes de tuberculosis sin registrar

Con ocasión del Día Mundial de la Tuberculosis, formulamos a la Dra. Lucica Ditiu, Directora Ejecutiva de la Alianza Alto a la Tuberculosis, y al Dr. Mohammed Yassin, Asesor Sénior de Enfermedades para la Tuberculosis en el Fondo Mundial, una serie de preguntas sobre las iniciativas en curso para combatir la tuberculosis y la crisis que representan los millones de casos de la enfermedad no detectados en todo el mundo.

Leer más

Publicación 20 marzo 2017