Héroes contra la tuberculosis en zonas remotas

Compartir esta página

Twitter Facebook
The Global Fund / Nichole Sobecki

Para dar caza a un asesino no convencional se necesita adoptar medidas no convencionales. La tuberculosis, una enfermedad no detectable a simple vista, ha infectado a 2.000 millones de personas, lo que equivale a un tercio de la población mundial. Cada año, más de 10 millones de estas desarrollan tuberculosis activa y caen enfermas, de las que 4,3 millones no reciben tratamiento. Para encontrar estos “casos no diagnosticados”, los asociados en materia de salud de Tanzanía han reclutado a un extraño equipo de cazadores de tuberculosis: curanderos tradicionales, personas que se están rehabilitando del consumo de drogas y trabajadores de salud voluntarios que peinan los barrios de las áreas más remotas del país en busca de la enfermedad.

Ramadhan Milanzi salió disparado por la puerta como si estuviera poseído o, como dijo su asistente, porque estaba poseído. Poco quedaba del hombre tranquilo que nos había dado la bienvenida a su dispensario, una casa con dos habitaciones cercada por un mosaico de chapa y telas. Estaba en trance: pataleaba, jadeaba, gritaba, murmurando sonidos incomprensibles que su asistente interpretaba atropelladamente. Pasó así diez minutos, hasta que se estremeció y desplomó sobre el suelo. Entonces, de repente, se transformó y recompuso tranquilamente para atender a sus pacientes, que acudían a él con diferentes dolencias físicas, espirituales o sociales.

Cada mañana Milanzi viene a trabajar a la barriada Kingugi Kwa Mnyani, en Dar es Salaam, donde ofrece soluciones inmediatas a problemas que abarcan desde fracasos matrimoniales y negocios en quiebra al asma, incluido todo lo que quede entre medias.

Sin embargo, hay una excepción: sabe muy bien que no debe meterse con la tuberculosis.

“He recibido formación para reconocer los síntomas de la tuberculosis y soy consciente de que no puedo curarla”, declaró tras recomponerse del estado de trance. “Si alguien se presenta con síntomas de la enfermedad, le ponemos en contacto con los trabajadores de salud comunitarios y le derivamos al hospital para que le hagan las pruebas y reciba tratamiento”.

Según Milanzi, los enfermos de la comunidad acuden a él mucho antes de visitar los centros de salud.

Ramadhan Milanzi, un curandero tradicional de Dar es Salaam, atiende a un paciente.

Milanzi y su compañero, Hassan Juma Tingi, son dos de los 50 curanderos tradicionales que han recibido formación de MUKIKUTE, una organización comunitaria formada por supervivientes de la tuberculosis, para que puedan detectar casos de la enfermedad no diagnosticados en Tanzanía. Los asociados de salud del país son conscientes de que las personas seguirán acudiendo a curanderos tradicionales como Tingi y Milanzi, por ello les han pedido que participen como defensores del esfuerzo por detectar más casos de tuberculosis no diagnosticados. Les han enseñado también cómo mantener sus lugares de trabajo, tradicionalmente oscuros y muchas veces llenos de humo, abiertos y adecuadamente ventilados para reducir el riesgo de que se transmita la enfermedad.

Hace poco visitamos a Tingi en su casa y le encontramos atendiendo a Nasri Omar, un joven que podría tener tuberculosis. Omar había estado tosiendo sin cesar durante dos semanas y acudió a Tingi para que le curase. Tras escucharlo, Tingi sospechaba que podía tratarse de tuberculosis, así que tomó una muestra de esputo y le puso en contacto con un trabajador de salud que la trasladaría a un laboratorio para realizar las pruebas correspondientes. Cuando los pacientes regresan tras haber recibido un resultado positivo, Tingi les apoya durante el largo proceso de tratamiento, que normalmente se prolonga más de seis meses. Durante este tiempo los va viendo y hace una marca en sus tarjetas médicas cada vez que reciben una dosis de medicación.

Hace años el propio Tingi sufrió tuberculosis. La enfermedad le afectó gravemente y la medicina tradicional no podía curarla. Acudió a un centro de salud para recibir tratamiento y más tarde se unió a MUKIKUTE con el objetivo de luchar contra la enfermedad junto a otros supervivientes.

Localización de casos de tuberculosis no detectados

En su primera encuesta de prevalencia nacional de la tuberculosis, publicada en 2013, Tanzanía descubrió que cada año hay unos 100.000 casos no detectados: personas que no son diagnosticadas, tratadas ni registradas. Beatrice Mutayoba, Directora del Programa Nacional de Tuberculosis y Lepra, afirma que anualmente fallecen más de 30.000 personas no detectadas por los sistemas de salud.

“Estamos decididos a invertir estas tendencias”, afirma Mutayoba. “Estamos invirtiendo en la lucha contra la tuberculosis en las instalaciones sanitarias y yendo más allá de estas con el objetivo de detectar para 2020 el 70% de los casos de tuberculosis y el 80% de los casos de tuberculosis multirresistente no diagnosticados”.

Al enfrentarse a uno de los retos más apremiantes para los programas de tuberculosis de todo el mundo, los asociados de salud mundial pueden extraer lecciones de las iniciativas que Tanzanía está adoptando dirigidas a ampliar la divulgación a las poblaciones marginadas. Según el Informe Mundial sobre la Tuberculosis 2016, cada año los sistemas de salud no detectan un 40% de los 10,4 millones de casos de tuberculosis que se producen en todo el mundo, ni un 80% de los 580.000 casos de tuberculosis farmacorresistente.

Estos millones de casos no diagnosticados se concentran en países como la India, Indonesia, Nigeria, Pakistán, Sudáfrica, Bangladesh, la República Democrática del Congo, Mozambique, Myanmar, Etiopía, Tailandia, Filipinas, Uganda y, efectivamente, Tanzanía. Estos 14 países representan más del 80% de dichos casos. Si se desea acabar con la epidemia mundial de tuberculosis para 2035, una meta fijada en la Estrategia de la OMS para Acabar con la Tuberculosis, el mundo debe detectar, tratar y curar muchos más casos. A pesar de los avances en la lucha contra la enfermedad, la respuesta actual es insuficiente: según un nuevo informe de progresos de la Alianza Alto a la Tuberculosis respecto al Plan Mundial para Acabar con la Tuberculosis 2016-2010, se está dejando atrás a muchas personas que no pueden acceder al tratamiento.

Trabajadores de salud comunitarios

Otro soldado sobre el terreno que se ha unido al esfuerzo realizado por Tanzanía para llegar a las personas olvidadas en la respuesta a la tuberculosis es Rashidi Gora, un trabajador de salud comunitario que rastrea casos no diagnosticados en Dodoma, en el centro del país.

Para Gora, encontrar al siguiente paciente con tuberculosis es su misión en la vida. Hace poco, se despidió de su mujer por la mañana, agarró su bolsa y se subió a su motocicleta para dirigirse a los pueblos más remotos del distrito de Kondoa, en el interior del país, donde carreteras irregulares desaparecen en infinitos campos de mijo y maíz.

Galería de fotografías: Rashidi Gora – Un día en la vida de un trabajador de salud comunitario

A lo largo del último año, Gora ha realizado pruebas de tuberculosis a cientos de personas que viven en zonas alejadas de los sistemas de salud convencionales. No es un trabajo agradable: recoge muestras, pone el esputo en un portaobjetos para que sea más fácil transportarlo y lo lleva a los laboratorios hospitalarios para su análisis. Cuando los resultados están listos, vuelve a los pueblos remotos (que suelen estar a más de una hora) para comunicárselos a los pacientes. Si el resultado es positivo, los deriva a los centros de salud y les ofrece su apoyo durante el largo proceso del tratamiento. Con voz tranquila también dedica tiempo a enseñar cómo evitar la infección o infectar a otras personas.

"Cuando recibí la formación, me enamoré del trabajo de salud comunitario, y decidí dedicarme a salvar a mi comunidad de esta catástrofe", explica Gora. "El Fondo Mundial y MDH me facilitaron la formación, ahora me toca contribuir a mí".

MDH (Management and Development for Health) es una organización no gubernamental local que participa en una iniciativa nacional para detectar casos de tuberculosis encabezada por el Fondo Mundial y la organización sin ánimo de lucro Save the Children. MDH ha formado y desplegado a más de 2.000 trabajadores de salud comunitarios por todo Tanzanía para acercar las pruebas y el tratamiento de la tuberculosis a las personas.

Con el objetivo de detectar 100.000 casos de tuberculosis no diagnosticados dispersos por toda Tanzanía, un gran país con un tamaño similar al de Alemania y Francia juntas, el Gobierno está colaborando con el Fondo Mundial en la formación de trabajadores de centros de salud para que realicen las pruebas de tuberculosis a todos los pacientes, y vinculando a los trabajadores de salud comunitarios como Gora y a los curanderos tradicionales como Milanzi con los sistemas de salud oficiales. La asociación está invirtiendo en diagnósticos rápidos y precisos en los centros sanitarios con el objetivo de detectar todos los casos de tuberculosis que lleguen al hospital y ha conseguido que las pruebas de tuberculosis se realicen de forma rutinaria en todas las visitas médicas, lo que ha multiplicado por más de dos el número de casos detectados en el último año.

Sode Matiku, especialista en salud pública en Tanzanía, afirma que para que las pruebas de tuberculosis sean un pilar central que permita acabar con la enfermedad en el país se necesita adoptar cuatro enfoques principales: mejorar el acceso a la información sobre la tuberculosis para todos los pacientes de los centros de salud; identificar líderes locales que puedan actuar como defensores de la causa; mejorar los servicios de laboratorio para asegurarse de que no se pase por alto ningún caso de tuberculosis; e implicar a la comunidad en el seguimiento de la enfermedad.

Ya sean trabajadores de salud comunitarios, curanderos tradicionales o profesionales sanitarios convencionales, las personas de todos los segmentos de la sociedad tiene un papel vital que desempeñar en el esfuerzo por detectar casos de tuberculosis no diagnosticados. Según Matiku, esta diversidad de personas e intervenciones dirigidas a detectar dichos casos en Tanzanía marcarán la diferencia para el país.

Publicación 09 octubre 2017